El Aprendizaje Basado en Proyectos tiene
sus raíces en la Antigüedad Clásica. En
este período de la historia, Confucio y
Aristóteles fueron exponentes de la filosofía
de aprender haciendo. Siglos después
este enfoque del aprendizaje fue tomado
por el filósofo John Dewey, quien propuso
una educación de carácter experiencial,
que se expandió con fuerza en Estados
Unidos en la segunda mitad del siglo XX,
y que más tarde recibió el nombre de
Project Based Learning (Boss, 2011).
La metodología de ABP consiste en el
desarrollo de un proyecto de cierta envergadura,
por parte de los estudiantes.
A través de él, ellos buscan soluciones
a problemas reales a través del planteamiento
de nuevas preguntas, debatiendo
ideas, recolectando y analizando datos,
reflexionando sobre su proceso de aprendizaje,
trazando conclusiones, comunicando
sus ideas, creando productos y
compartiendo sus aprendizajes con una
audiencia real.
Para lograr que los estudiantes realicen el
proyecto, existen un conjunto de etapas a
seguir, que se detallan a continuación (para
más información, ver Larmen & Margendoller,
2010)
El profesor planifica un proyecto para
sus estudiantes, que se focaliza en los
contenidos más relevantes derivados
de los estándares (bases curriculares).
El tema del proyecto debe ser a su
vez significativo para las vidas de sus
estudiantes, y sus intereses.
El profesor puede activar la curiosidad
de los estudiantes por el proyecto,
comenzando con un hito de partida
que dé inicio a la investigación. Puede
ser un video, un invitado a la clase, un
viaje de campo, un animado debate,
entre otros.
Luego que el profesor presenta el tema
(problema/desafío que el proyecto busca
responder) y una lluvia de ideas inicial
para responder a él, los estudiantes
con el profesor crean una pregunta guía
que captura el corazón del proyecto, y
que les otorga un desafío.
El profesor explica los requerimientos
del proyecto, estableciendo el
estándar de los productos a generar
(con ejemplos de la vida real que los
estudiantes estarán realizando) y el
cómo serán evaluados.
Estudiantes eligen el producto a generar
por el grupo, cómo lo diseñarán,
crearán y presentarán. Los estudiantes
se organizan en grupos para cumplir
este propósito.
Estudiantes investigan sobre el tema
de sus proyectos para responder a la
pregunta guía. Esto no significa leer
sobre el tema para luego transcribirlo
en un poster, sino que los estudiantes
levantan sus propias preguntas sobre
el tema a investigar, luego testean sus
ideas, para finalmente esbozar sus
propias conclusiones.
Mientras investigan y desarrollan sus
productos, diferentes grupos de estudiantes
revisan y retroalimentan entre
sí su trabajo, haciendo uso de rúbricas
y modelos ejemplares. El profesor revisa
los apuntes de investigación de los
estudiantes, sus borradores y planes, y
se reúne con los grupos para monitorear
su progreso.
Estudiantes presentan su proyecto
frente a una audiencia. Para la presentación
se invita a apoderados, otros
profesores y miembros de la comunidad
escolar. Los estudiantes responden
preguntas en público, reflexionan
sobre cómo completaron el proyecto,
y lo que ganaron en términos de contenidos
y habilidades.
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